Siempre queremos correr y/o escapar del proceso, porque es un tiempo donde Dios toma nuestra vida y la comienza a corregir.
Él nos toma en sus manos, y empieza a sacar lo que está mal, empieza a sanar heridas, empieza a liberarnos de aquello que nos oprime o estanca, y nos comienza a dar forma, perfeccionandonos para su voluntad que es perfecta buena y agradable.
En el proceso revivimos momentos, lloramos, nos enojamos y tenemos tantas reacciones que nos hacen creer que no vamos a conseguir pasar esta prueba, nos negamos a aceptar que de un momento tan difícil va salir algo bueno o positivo.
Hay que saber, y no solo saber si no que entender que los hijos de Dios estamos seguros y confiados en las manos de Dios; entender que a los hijos de Dios todas las cosas le ayudan a bien.
Dios promete estar con nosotros y nunca dejarnos, pero jamás nadie dijo que iba ser fácil, todo lo contrario seguir a Dios es un sacrificio, pero no seguirlo es un sacrificio sin solución, y sin salvación.
Nuestra mirada al proceso, va determinar como será, y no hablo de si va ser fácil o no; porque si, va ser difícil. Hablo de oponernos a que Dios trabaje en esa área que no queremos, hablo de no dejar que Él sane en esa herida que nos destruyó el corazón, hablo de oponerlo a que nos perfeccione para nuestro llamado u/o propósito por el cuál nos trajo, hablo de no aceptar el sacrificio de renunciar a alguien o algo que nos aleja de una esperanza y nos lleva a una destrucción silenciosa o tal vez ruidosa pero que no queremos aceptar que nos hace mal.
Yo solo se que en las manos del alfarero estoy bien, varias veces quise tirar la toalla pero Él estuvo abrazándome y diciendo todo va a estar bien, y no mintió fue verdad; sigo de pie, tomando la cruz cada día y dándole la libertad que me perfeccione cada día a su manera. Lo que para mí en su momento fue muy difícil hoy doy gracias a Dios porque me sostuvo y usó eso negativo para algo bueno y agradable que en su momento no lo entendía.
Por eso te desafío a que abraces el proceso, que no tengas miedo, Dios te sostiene. Animate a obedecerle, creer en Él y seguirlo. Los sacrificios del día de hoy van a ser tu Victoria del día de mañana.